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  • Socio minoritario en una sociedad sin beneficios

¿Qué hago si soy socio minoritario de una sociedad que no reparte beneficios?

Participar en el reparto de las ganancias de una sociedad a través de los dividendos, es un derecho inherente a la condición de socio y que está regulado expresamente en el artículo 93 de la Ley de Sociedades de Capital.

La finalidad principal del reparto de beneficios, es la recompensa del desempeño de ciertas funciones en la sociedad, e incentivar la entrada de nuevos socios. Sin embargo, el problema radica en que la competencia de tomar decisiones relativas a la aplicación del resultado del ejercicio corresponde única y exclusivamente a la Junta General de Socios.

Por lo tanto, la Junta General de Socios, es el único órgano que puede decidir sobre el futuro de los beneficios, es decir, si se reparten entre los socios a través del dividendo, o se imputan total o parcialmente a las reservas voluntarias o de libre disposición.

Cuando los socios mayoritarios deciden no repartir beneficios, el socio minoritario se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad. ¿Qué puede hacer el socio minoritario en este caso?

Pues bien, el Gobierno en el año 2011 decidió reformar las leyes para ofrecer una solución legal. El art. 348 bis de la Ley de Sociedades de Capital prevé el derecho de separación del socio en caso de falta de distribución de un dividendo mínimo, siempre y cuando se cumplan determinados requisitos contemplados en el precepto. Dicho precepto fue objeto de varias modificaciones a lo largo de los años y la última actualización publicada fue mediante la Ley 11/2018, el 28 de diciembre.

Según El artículo 348 bis, obliga a las empresas no cotizadas con más de cinco años de existencia, a repartir en forma de dividendo a los socios, al menos, el 25% de los beneficios obtenidos durante el ejercicio anterior, que sean legalmente distribuibles, siempre que se hayan obtenido beneficios durante los tres ejercicios anteriores. Es decir, el precepto exige que se hayan obtenido beneficios, cualquiera que sea su cuantía, durante los tres ejercicios anteriores, y excluye el derecho de separación si en los últimos 5 años ha habido un reparto, en promedio, del 25% de los beneficios.

La ley no delimita el origen de los beneficios, así pues, el mismo puede provenir tanto de la explotación del objeto social, como de otras operaciones atípicas.

La redacción actual del precepto permite la renuncia estatutaria del derecho de separación y, para la supresión o modificación de la causa de separación requiere el consentimiento unánime de todos los socios.

Desde la última reforma ya no es suficiente con que el socio en cuestión hubiera votado a favor de la distribución, sino que la ley exige que el socio haya hecho constar en el acta su protesta. No obstante, el derecho de separación no impide al socio ejercer otras acciones legales, como por ejemplo, la impugnación de acuerdos sociales o la acción de responsabilidad contra los demás socios.

Pues bien, el socio minoritario tendrá un mes, desde la fecha en que se ha celebrado la junta general ordinaria de socios, para ejercer su derecho de separación. La comunicación a la sociedad tiene que ser efectuada siempre por escrito y mediante cualquier medio que permite acreditar la recepción y el contenido de la misma. Una vez ejercido el derecho por el socio, se procederá, en primer lugar, a una valoración consensuada de las participaciones sociales por la sociedad y el socio. En caso de que las partes no lleguen a un acuerdo satisfactorio, será un auditor de cuentas, ajeno a la sociedad, quien determinará el valor razonable de dichas participaciones.




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